Por: Lukas Arias
Fotos: Eduardo Sandoval
El sábado 15 de marzo, en el Centro Cultural Matucana 100, se llevó a cabo la tercera edición del CL.Prog, consolidándose como el evento anual imprescindible para los aficionados del rock y metal progresivo en Chile. Este festival, conocido musicalmente por sus cambios de tempo, complejidad instrumental y pasajes melódicos, destacó por la presencia de destacadas bandas internacionales y locales.
En esta ocasión, el evento contó con el esperado regreso de Leprous, el debut en Chile de Textures, la participación de los argentinos Presto Vivace, y las destacadas presentaciones de las bandas nacionales Aisles y Delta. La jornada se caracterizó por ofrecer una experiencia intensa y diversa, donde los asistentes disfrutaron de lo mejor del prog.
Delta: Iniciando la jornada con puntualidad, la banda chilena Delta, integrada por algunos músicos argentinos, dio el puntapié inicial al festival con una puesta en escena imponente y un despliegue musical de alto nivel. Presentando material de su más reciente álbum, Gemini, lanzado hace seis meses atrás, interpretaron temas como «Gemini» y «The Humaniest», dejando en evidencia su fuerza y virtuosismo.
Los solos de guitarra, la atmósfera creada por los teclados y la precisión en la batería y el bajo fueron clave en una presentación impecable. Destacó la poderosa interpretación vocal de Paula Loza, frontwoman de la banda, y el talento de Nicolás Quinteros, encargado de los teclados. Un show digno de cualquier escenario del mundo, que reafirmó la calidad y solidez de la agrupación.

Aisles: Continuando con la programación, llegó el turno de los locales Aisles, una banda con una propuesta más orientada al rock progresivo, caracterizada por un enfoque melódico y una atmósfera más luminosa en comparación con el acto anterior. Su sonido, en ciertos momentos, evocaba la esencia de Rush, pero con una marcada influencia de elementos electrónicos.
Durante 40 minutos, la agrupación liderada por el talentoso Boris Seeder ofreció una presentación impecable, reafirmando su posición como una de las bandas más destacadas del prog chileno. Su actuación no solo aportó un matiz de tranquilidad dentro de la jornada, sino que también logró sumergir al público en un viaje sonoro donde las melodías progresivas fueron protagonistas. Un show equilibrado y de gran nivel, que consolidó su prestigio en la escena nacional.

Presto Vivace: Con un ligero retraso, los argentinos Presto Vivace regresaron a Chile tras dos años de ausencia, luego de haber abierto el show de los ingleses Haken en el Teatro Coliseo. En un set de casi 40 minutos, la banda ofreció una exhibición de metal progresivo en su máximo esplendor, con tan solo tres canciones que bastaron para demostrar su virtuosismo.
Abrieron con «La Advenediza», tema de su más reciente álbum, Inmanencia (2023), una pieza que encapsula a la perfección la complejidad y potencia del género. Desde el inicio, el bajista Marcelo Pérez Schneider se destacó con un imponente riff/solo que marcó el tono de la presentación. Posteriormente, la vocalista Brunella Bolocco tomó el protagonismo con su voz poderosa, dominando los cambios de matices entre tonos altos y bajos con una ejecución impecable, consolidándose como una de las grandes voces femeninas del metal sudamericano.
El virtuosismo de Luciano Pérez Schneider en la guitarra y la solidez de Martín de Pas en la batería completaron un espectáculo dinámico e impresionante, ideal para calentar motores antes de lo que vendría a continuación. Un show impecable por parte de los trasandinos, que dejó en claro su nivel dentro de la escena progresiva.

Textures: La expectación crecía a cada segundo. Faltando apenas dos minutos para el inicio del show, los holandeses Textures ya se posicionaban en el escenario del CL.Rock, listos para desplegar su arrolladora mezcla de metal progresivo, death metaly tintes de metalcore, una fusión de matices que evocaba la brutalidad rítmica de Meshuggah.
Sin preámbulos, tras una breve introducción, la banda abrió con «Laments of an Icarus», tema que de inmediato dejó en claro su dominio del género, con cambios de tempo propios del prog, la agresividad del death metal y elementos de djent que enriquecían su sonido. Continuaron con «Storm Warning», perteneciente al mismo álbum, Silhouettes (2008), una de las producciones más aclamadas por sus seguidores. Luego de «Awake», la banda tomó un breve descanso, momento que el vocalista Daniël de Jongh aprovechó para agradecer al público, tomarse una foto con ellos y revelar una noticia que desató la euforia en la sala: Textures lanzará un nuevo álbum tras casi una década de silencio.
Hasta ese punto, el carácter progresivo de cada canción se hacía cada vez más evidente, con pasajes melódicos que contrastaban con la intensidad de su propuesta. En ese contexto, el tecladista Uri Dijk se llevó un momento especial con la interpretación de «Zman», ejecutada en solitario bajo una luz tenue que lo iluminaba, preparando el terreno para «Timeless», pieza perteneciente a su último álbum hasta la fecha, Phenotype (2016).
El tramo final del show fue pura adrenalina. Con «Stream of Consciousness», Daniël incitó al público a desatar el caos en el moshpit, y la respuesta fue inmediata. Finalmente, con «Singularity», la banda cerró su presentación en una explosión de energía, con el público entregado por completo en un último y frenético mosh.
Un show impecable, de esos que dejan la sensación de que una hora no es suficiente para una banda de este calibre. Muchos quedaron —quedamos— con ganas de más, pero con la certeza de haber presenciado un espectáculo de primer nivel.


Leprous: El final se acercaba y, de manera puntual, el show comenzó con una intro de la banda islandesa Sigur Rós, preparando el ambiente para lo que sería una jornada inolvidable. Con una calma inicial, «Silently Walking Alone» abrió el concierto, pero su coro irrumpió con una intensidad abrumadora, generando una atmósfera frenética que se reflejaba en cada uno de los aproximadamente 3000 asistentes a mi parecer.
Desde el primer instante, la voz de Einar Solberg fue y es simplemente impecable. Su capacidad aeróbica para mantener notas altas mientras recorría el escenario era algo digno de admirar y dejaba boquiabiertos a cientos de fanáticos. No por nada, hace un año ya había sorprendido en solitario en Chile. La banda continuó con un clásico, «The Price», de The Congregation (2015), desatando un momento emotivo donde todo Matucana 100 cantó al unísono su coro:
«Behind, the struggle has ended…
Damaged mind, already descended».
El sentimiento era palpable y más de alguna lágrima se derramó entre los presentes.

En un giro poco común, Einar y la banda permitieron que el público eligiera la siguiente canción entre «Forced Entry» y «Passing». El público decidió con aplausos, y la ganadora fue «Passing», del álbum Tall Poppy Syndrome (2009).
Después de interpretar «Distant Bells» y «Nighttime Disguise», la banda tomó una breve pausa para luego regresar con «Unfree My Soul» y «Below», una de las más aclamadas y emotivas de la noche, con la gente cantando a todo pulmón y al borde una lágrima.

Antes de «Faceless», Einar compartió con el público un detalle especial: en sus últimos shows, Leprous había estado realizando un concurso en el que los fans enviaban grabaciones de sí mismos cantando. Los ganadores fueron invitados al escenario para participar en el coro final de la canción, y alrededor de 40 fanáticos tomaron los micrófonos de los músicos. Un gesto inusual en un concierto, pero admirable por parte de los noruegos.
La transición entre «Castaway Angels» y «From the Flame» fue una sorpresa mágica, sin pausas entre ambas canciones. Con el show ya rozando las dos horas de duración, la banda se preparaba para el gran final. Tras el encore, cerraron con una combinación imbatible: «Slaves» y «Atonement» junto con la primera parte de «The Sky is Red», cerrando de manera triunfal su tercera visita a Chile.
El público los despidió con ovaciones interminables, reflejo de una noche que quedará grabada en la memoria de todos los presentes.
Este festival se ha convertido en una instancia clave para los fanáticos del rock y metal progresivo, consolidándose cada vez más en la escena. Ya en su tercera versión, ha demostrado su crecimiento y éxito, y prueba de ello es que, durante el evento, se confirmó la cuarta edición para marzo de 2026, nuevamente en Matucana 100.
A mi parecer, este recinto es un acierto para el festival, ya que se aleja de los lugares convencionales y aporta una experiencia distinta. Además, el formato Open Air le da un toque de naturalidad y mística a cada presentación, haciendo que cada show se sienta aún más especial.
Produce: Spider & Stgo Fusión