Six Strings and a Voice – An Evening ha sido uno de los shows más esperados por la fanaticada de Chile, trayendo a dos de los más grandes íconos para aquellos amantes del metal gótico, Anneke y Hietala, consagrando la noche en un conjuro de “El ensueño y el deseo”.

Conjurando la noche
Lo que hoy presenciamos fue completamente un conjuro musical compuesto por una mezcla de acordes y voces, un verdadero manifestado sonoro descrito entre el discurso mágico y la ceremonia de cuerdas. Así fue como en un primer momento la tripleta compuesta por Katerina Nix, Nasson y en las armonías de un pecador sangriento nos involucraron con los temas “Victims of our Heaven”, “Shot in the dark”, “Furyborn”, “Ordinary world”, “King of Lies”, “Enjoy the silence”, “A new begining”, “Nemo (Nightwish cover)”, “Remember”, “Impossible”.

¿Por qué no describirlos uno a uno?
La respuesta es que su presentación fue de un sonido uniforme, apacible y al mismo tiempo apasionante, haciéndonos viajar por un tren acústico repleto de armonías y complicidades.
Si bien, se sintió que el show de los chilenos fue muy breve, las emociones quedaron flotando en el ambiento y continuaron bajo el escenario, donde fueron sorprendidos por varios integrantes del público que no dudaron en pedirles más de una fotografía para el recuerdo.
El Deseo rompió el telón
Para sorpresa de todos, no fue Anneke la que inauguró la noche, sino que la aparición de Marko Hietala fue algo inesperado, casi como si olvidaramos que está en el afiche del concierto. Saludó muy amable a todos, presentando (casi al mismo tiempo) a Tuomas Wainola. Se sentaron al centro del escenario y comenzaron a recitar la noche con eternos clásicos que sumaban más de 5.

Niño de babylon y la entrada al ensueño
Cuando llevábamos un par de segundos deleitados por las cuerdas de las guitarras de palo y la voz característica de Marko, el telón azul se rajó para dar paso a la angelical vibra de Anneke Van Giersbergen. La ovación era imposible de ser contenida en los pechos de cada uno de los asistentes, así que henchidos de amor por la cantante comenzaron a aclamar al unísono la más esperada de la noche. Al son de los coros, las palabras de amor y deseo, la gótica y clásica cantante. Se sentó, comenzando a cantar “Child of Babylon” para complacernos al unísono con Marko Hietala. La voz femenina de este terceto acústico nos transportó indiscutiblemente a otro lugar, uno de otro reino, tal como el ensueño.

Voces armónicas, voces eufóricas
No importaba cuento se cantaba o cuanto tiempo pasara, las voces descontroladas del público rugían cada vez más fuerte al son de un copás marcado por dos tiempos, una voz áspera como la miel y otra tan alta como la de una ángel. Y no importaba el tono o la rima, todas se encumbraban tan alto que rozaban el techo y enmudecían las cuerdas y al silencio. Desde “I Saw a Car” hasta la aclamada “Catch the Rainbow” de Blackmore´s Ranbow en la era Dio.

El misterio de su voz
No hubo más sorpresa que la mía al darme cuenta, por casualidad, del porqué gusta tanto la voz de Anneke. Al principio, sólo fue una sensación de escuchar dos voces al mismo tiempo y pensamos “debe ser una voz grabada de apoyo, un sample”. Pero no era así, con el correr de los minutos vislumbré que la gesticulación y moderación de su voz hacía exhalar dos tonos vocales diferentes y al mismo tiempo, esto se conoce como canto difónico o overtone singing, parecían dos voces escapar desde las apasionadas entrañas de este ser celestial, ungida por el néctar de los dioses, derrochando ambrosía sobre los corazones de la audiencia.

El reto acústico
Quizá es una superstición pensar que una transformación de un tema, en especial de metal, es un ejercicio fácil de componer y naturalizado para cantar, pero lo cierto es que no.
El reto que significa armonizar las voces a sonidos suaves sin perder una gota de la esencia de la canción original es toda una hazaña y estos artistas de la melodía lo hicieron a la perfección. No hubo espacio para errores ni críticas, trasformar temas como “Wasted Years” de Iron Maiden o “Strange Machines” de The Gathering fueron muestra indiscutible de lo que esta extraordinaria cantante puede llegar a ser.

Puede ser la “dama del gótico, el doom y lo atmosférico”, pero su potencia lírica transforma el más opaco de los metales en el más fino de los diamantes bajo la alquimia de su voz y el encanto de su mirada.
Esperemos que vuelvan muy pronto y con un espectáculo enmarcado en otros formatos como el metalero.
Por: Fito Serey.
Fotos: @puzzle.images