Desde el misterio del Neobolero de Inad hasta la envolvente potencia del dúo estadounidense en la icónica Blondie. Una noche inolvidable.
- Nota: Lukas Arias – @lukariass
- Fotos: Cristian Belano – @cristianbelano
En el legendario local de Santiago, Blondie, la atmósfera se teñía de tonos oscuros con atuendos de cuero, maquillajes extravagantes y variados estilos de cabello, creando un ambiente peculiar. Reconocido como epicentro de vibrantes fiestas y conciertos alternativos, este espacio atrae a aficionados de la música indie, brit pop, techno y EBM.
En una noche especial, la atracción principal era el espectáculo de Boy Harsher, el dúo estadounidense de dark wave, presentando su álbum más reciente, «Careful» (2019).
Inad: El misterio y la potencia de un inicio a una noche memorable
La noche dio inicio con la presentación de Inad, una productora chilena que se identifica con el «Neobolero«, un subgénero del pop experimental con una atmósfera solemne.
Su actuación, acompañada por dos coros, teclado y guitarra eléctrica, se distinguió por una intro vocal serena y tranquila. La percusión sólida y los bajos disonantes crearon una resonancia palpable tanto en el club como en el público, mientras la iluminación austera y visuales psicodélicos generaban un ambiente de misterio y anhelo.
Inad incorpora influencias del post-punk, acentuadas por su voz profunda y, a veces, poderosa, dejando una fuerte impresión en su presentación. Expresó su agradecimiento al público, “Se siente bien estar aquí… gracias por este recibimiento”, obteniendo aplausos y ovaciones antes de ceder el escenario tras su media hora de actuación, preparando así el terreno para el plato fuerte de la noche.

Antes del éxtasis, la efervescencia de un público ansioso
A medida que se aproximaba la hora del concierto, los espectadores se apiñaban en la pista de baile, ansiosos por presenciar al dúo norteamericano en el escenario, haciendo que el lugar pareciera más reducido debido a la abrumadora asistencia.
El ambiente, previo al show, resultó cálido y acogedor, con una interacción vibrante entre los asistentes quienes compartían su entusiasmo por la banda.
Incluso en las afueras del recinto, se percibía un ambiente amigable, donde la gente se reunía para charlar y disfrutar de bebidas antes de sumergirse en la experiencia artística que ofrecería Boy Harsher.

Boy Harsher: Onda oscura y pasión en un espectáculo sobrecogedor
El dúo de música dark wave, Boy Harsher, proyectó su influencia gótica y post-punk a través de un despliegue sonoro caracterizado por un sintetizador omnipresente, bajos contundentes, arpegiadores y secuenciadores.
Jae Matthews y Augustus Muller lograron crear una atmósfera envolvente y dinámica que transportaba a la audiencia a diferentes estados con cada canción. La iluminación desempeñó un papel crucial en el espectáculo, con luces rojas y azules, destellos y cambios constantes, mientras la pantalla alternaba imágenes de los dos músicos. La voz versátil y armoniosa de Matthews se fusionaba con los gritos distorsionados y el minimalismo electrónico de Muller.



Un momento destacado del concierto fue la interpretación de «Wicked Game» de Chris Isaak, en perfecta sintonía con el estilo único de la banda.
Tras una breve pausa, el dúo cerró con su clásico tema «Pain» del EP «Lesser Man» (2014), dejando a la audiencia extasiada y entusiasta.
Boy Harsher se consolidó como una de las propuestas más interesantes en la escena actual del dark wave, fusionando influencias de Depeche Mode, New Order, A Flock of Seagulls y otras bandas menos convencionales como She Past Away, Buzz Kull o incluso Molchat Doma.


Experiencia sensorial: Un resúmen de una jornada electrizante
En resumen, el espectáculo no solo representó un viaje sonoro a través del dark wave, sino también una experiencia sensorial impactante. Los músicos demostraron una gran habilidad para crear una atmósfera envolvente a través de sintetizadores, iluminación cautivadora y una interpretación enérgica, simplemente cautivaron a la audiencia. Cada momento fue una inmersión en un universo sonoro único, fusionando influencias que evocan lo mejor del género.
En definitiva, Boy Harsher no solo reafirmó su maestría en el género, sino que también dejó una huella imborrable en el público, elevando el estándar de los conciertos de música alternativa en la vibrante escena de Santiago.


Agradecimientos especiales a la producción del show, Ni Vivo Ni Muerto, por la invitación