El Knotfest de este año no solo fue un festival de música, sino una verdadera celebración para los fanáticos del metal y sus diversas culturas. Al llegar, era imposible no notar la gran cantidad de asistentes que se habían sumado al ambiente con disfraces detallados. Se podían ver numerosos seguidores con máscaras y atuendos inspirados en los icónicos miembros de Slipknot, así como muchas niñas, acompañadas de sus padres, vestidas como las integrantes de Babymetal, llenando el lugar de una energía única y vibrante.
En cuanto a la organización, hubo una notable mejoría en comparación con la edición del 2022. La entrada fue más rápida y fluida, y se dispuso de mejores espacios para la comida, bebida y descanso, algo que fue muy bien recibido por los asistentes. La logística en cuanto a zonas de acceso y visibilidad también fue optimizada, haciendo que la experiencia fuera mucho más cómoda y permitiendo que el público se concentrara en disfrutar de la música y el espectáculo.

Orbit Culture abrió el evento con su metal oscuro y contundente, presentando temas como «Descent,» «Carvings,» y «Vultures of North«. Aunque es una banda emergente en el circuito, supieron aprovechar cada segundo en el escenario, y los asistentes respondieron con entusiasmo ante su presencia poderosa. La banda demostró que tiene mucho que ofrecer y dejó una marca entre los fanáticos del metal extremo.
Poppy impresionó con su estilo alternativo y experimental. Con temas como «BLOODMONEY» «Concrete» y «I Disagree» Poppy deslumbró con una mezcla de géneros y una presentación enérgica. Su estilo único, que mezcla elementos de pop y metal, resultó un cambio refrescante y conectó bien con los espectadores, ofreciendo un respiro de la intensidad del metal tradicional.
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Babymetal rompió con el estilo del festival con su fusión única de pop japonés y metal. El setlist incluyó favoritos como «Gimme Chocolate!!», «KARATE,» y «Road of Resistance,» sorprendiendo y ganándose el aplauso del público.

Las coreografías y la energía juvenil de las integrantes fueron un toque fresco que aportó variedad a la jornada. Si bien es una banda la cual causa una gran controversia dividiendo al publico en cuanto si son o no metal, Babymetal, puso a todos por igual a saltar y pogear; incluso me atrevería decir que fue la presentación con mas moshpits en el festival.

Amon Amarth añadió una dosis de mitología nórdica al festival, transportando a la audiencia a un mundo vikingo con toda su escenografia completa.

La energía de canciones como «The Pursuit of Vikings», «First Kill» y «Twilight of the Thunder God» encendió al público. La presencia de cuernos y escenografía épica realzaron la actuación y llevaron a los asistentes a corear y levantar los puños con la icónica «Raise Your Horns».

Mudvayne trajo una mezcla de nostalgia y furia, ejecutando temas profundos como «Not Falling,» «Death Blooms,» y el inconfundible «Happy?» .

Chad Gray dominó el escenario con su presencia poderosa, y la banda se mantuvo a tope con éxitos como «Dig,» que logró desatar un caos de emoción entre los asistentes. Fue un debut memorable en nuestro país para la banda, que mostró una gran conexión con sus fans.

Disturbed fue otra pieza clave del festival, con David Draiman guiando al público en un viaje de clásicos como «Down With the Sickness» y «Inside the Fire».

Además de su potente interpretación de «The Sound of Silence», Draiman demostró una habilidad vocal sobresaliente, mientras la banda ofreció momentos instrumentales épicos con solos de guitarra y batería. La combinación de temas como «Stupify», «Prayer» y «Ten Thousand Fists» con su interpretación de «Land of Confusion» hizo vibrar a todos los presentes.

Slipknot cerró la noche con una actuación demoledora. Corey Taylor y compañía entregaron una experiencia visual y auditiva arrolladora, repasando tanto temas clásicos como «Wait and Bleed,» «Spit It Out,» y «Surfacing,» como sorpresas menos comunes, incluyendo «Scissors» y «Tattered & Torn.»

La intensidad de la banda fue incuestionable, y cada miembro demostró su poder en el escenario, llevándose a la audiencia en una ola de caos y euforia.

Lo Malo
Aunque el festival fue, en general, un éxito, algunos problemas de organización dejaron detalles a mejorar. Las primeras bandas, especialmente Orbit Culture y Poppy, sufrieron problemas de sonido que dificultaron la apreciación completa de sus actuaciones. La zona de comida y bebida también presentó inconvenientes durante las horas peak, causando esperas y congestión. Además, la falta de mas puntos de hidratación, este sigue siendo un punto que aun no han podido mejorar, causando incluso discusiones en las filas.
Con respecto al Museo, también fue un aspecto que se podría mejorar ya que muchos se quedaron sin poder ingresar debido a la alta demanda que tuvo este y las largas filas bajo el inclemente sol.
En general, el Knotfest fue una experiencia inolvidable, con un cartel variado y momentos intensos que dejaron satisfecho al público. A pesar de algunos inconvenientes logísticos, el poder y la energía de las bandas lograron que el festival fuera un éxito contundente.