El Teatro Caupolicán se convirtió en un templo del rock el pasado 3 de mayo, cuando dos gigantes de la música, Mr. Big y Sebastian Bach, se unieron para ofrecer un concierto que marcó un hito en la historia de la música en nuestro país.

Queenmilk – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees

El telón se levantó con la energía arrolladora de Queenmilk, la banda encargada de abrir la velada. Desde el primer acorde, capturaron la atención del público con su carisma y entrega en el escenario. Temas como «Golden Silver», «The World Is Yours», «Sweet Love», «Nowhere» y «Smash» resonaron en el teatro, preparando el terreno para lo que estaba por venir.

Queenmilk – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Queenmilk – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Queenmilk – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees

 

El siguiente en tomar el escenario fue el legendario Sebastian Bach, cuya presencia magnética y voz potente electrificaron a la multitud. A pesar del frío que se sentía en el aire, Bach logró derretirlo con su pasión y entrega. Desde clásicos de Skid Row como «18 and Life», «Everybody Bleeds», «Slave to the Grind», hasta éxitos de su carrera en solitario como «American Metalhead» (renombrado «Chilean Metalhead» para la ocasión), Bach nos llevó en un viaje emocional que dejó al público anhelando más.

Sebastian Bach – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Sebastian Bach – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Sebastian Bach – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees

Uno de los momentos más conmovedores de la noche fue cuando Bach dedicó un emotivo tributo a los íconos del rock que ya no están con nosotros como Neil Peart de Rush, Lemmy de Motorhead, Eddie Van Halen y a Ronnie James Dio e incluso entonó una pequeña parte de la canción “Heaven and Hell”, todo esto antes de entonar «Wasted Time»

 

Este último gesto de respeto y reconocimiento demostró la profundidad de su conexión con la música y sus seguidores, además se tomó la molestia de hablar y agradecer en español entre cada canción y de firmar autógrafos mientras cantaba cerca del público.

Sebastian Bach – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Sebastian Bach – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Sebastian Bach – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees

 

Finalmente, llegó el turno de Mr. Big, recibido con una ovación atronadora por parte de los fans más devotos. La banda, con su inigualable talento y una lista de éxitos interminable, llevó a la audiencia en un viaje nostálgico a través de sus canciones más icónicas. Desde «Addicted to that Rush», «Price You Got to Pay», «Just Take My Heart», hasta el icónico momento acústico de «Wild World», Mr. Big nos recordó por qué son leyendas del rock.

 

Mr. Big – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Mr. Big – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees

El recinto vibraba con la emoción de los fans, que coreaban cada canción y gritaban los nombres de los miembros de la banda con devoción. El setlist fue un verdadero desfile de clásicos hasta el fin, desde «Shy Boy» hasta «30 Days in the Hole» y «Good Lovin'», culminando en un final épico con «Baba O’Riley».

Mr. Big – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Mr. Big – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees

Al finalizar el concierto, los espectadores quedaron en lágrimas con un sentimiento de gratitud y nostalgia, deseando que la noche nunca acabara. Fue una noche para recordar, llena de grandes memorias y emociones, que nos transportó a una época dorada del rock gracias a la magia de Mr. Big y Sebastian Bach.

Agradecemos a estos íconos de la música por brindarnos una experiencia inolvidable y esperamos con ansias la oportunidad de revivir esta increíble noche en el futuro.

Mr. Big – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Mr. Big – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Mr. Big – Fotografía por Benjamín López/@benjamin_voorhees
Comparte esta noticia con tus contactos